En determinadas ocasiones ser la parte severa de una relación hace que ese tópico manido conocido cómo “que difícil es mandar” se cumpla a rajatabla. El pasado 20 de Noviembre los españoles decidíamos algo tan importante como la persona que llevaría la dirección de la orquesta que tocaría la sinfonía del progreso y resurrección económica del país, o la sonata del titular de prensa y el inmovilismo financiero.
Ese día la respuesta masiva de todos los españoles y españolas se tradujo en otorgar una confianza mayoritaria al Partido Popular, y decidir que la figura que podría sacarnos de estas dificultades es la de Mariano Rajoy.
| Báñez y Rajoy (ABC) |
En primer lugar, trataron de atacar la sinceridad de nuestro actual Presidente indicando que su programa era oscuro y sus primeras actuaciones políticas eran contrarias al compromiso de gobierno que manifestaba en el periodo de campaña electoral. Pues bien, este argumento se contesta rápidamente con dos réplicas muy sencillas. Por un lado, la oscuridad en el programa del Partido Popular no se puede tildar de tal cuando lo que verdaderamente representa es un desconocimiento ante el vacío de información real a la que podía acceder nuestro partido y que solo una vez en el poder podía ser conocida. Efectivamente, si alguien ha fallado a la honradez es quien tacha de encantador de serpientes a un candidato que no puede actuar en el escenario previsto puesto que ha encontrado trampas y baches en su camino.
La segunda réplica es clara, no contentos con afirmar que dicho panorama ha sido ocultado por el gobierno saliente, lo cierto es que nuestro Presidente en todo momento se curó en salud durante la campaña indicando de forma tajante que nos encontrábamos ante el momento mas complicado de la economía española y que habría que hacer grandes sacrificios. Se puede decir más alto pero no más claro.
Coincidente con este último punto hemos de remitirnos a las palabras emitidas por nuestro Presidente en uno de sus discursos, una vez investido como tal. “No vengo a soportar palmadas en la espalda, ni a complacer gratuitamente a nadie, la situación es difícil, crítica, y se han de hacer grandes recortes”. Esta afirmación tan impopular, no es mas que la traducción verbal de una verdadera responsabilidad como político por parte de don Mariano Rajoy. No solo no viene a solucionar las cosas, sino que además las tratará de solucionar sin emplear medias verdades, sin esconderse de nadie, sin tratar de complacer clientelismos, dará la cara y defenderá nuestra economía hasta el punto de reflotarla a tiempos de otro gran presidente cómo fue José María Aznar.
A dos días de la famosa huelga general convocada por quienes ahora ven grandes problemas para los derechos sociales de los trabajadores, pero no los veían cuando el paro aumentó en casi 3 millones de personas en un plazo inaceptable, podemos ver cómo nuevamente se trata de buscar la arcadia pastoril que sin duda no coincide con la realidad social y económica de nuestro país. Resulta sorpresivo ver las fuertes críticas a los empresarios nacionales por el mero hecho de serlo. Así pues, cual chovinista económico, el crítico de la reforma laboral entiende (como se puede ver en algún vídeo de youtube) que el trabajador es un hombre o mujer cubierto de hollín, noble y débil, y el empresario (al que llaman patrón) es un acaudalado gordinflón, con bigote, monóculo y sombrero de copa tal y como satíricamente los describía Pablo Iglesias en la propaganda de “el socialista” hace más de un siglo. En definitiva, esto solo demuestra que el discurso que carbura el engranaje de sus argumentaciones es poco menos que mitológico y alejado de la realidad social en cada momento.
Por el momento, esa falta total de sentido común y esa desgraciada generalización siguen arraigadas en nuestra sociedad lastrando nuestra economía. No obstante, el empresario medio español ha cambiado en estos 80 años de forma radical. En primer lugar, muchos de los trabajadores autónomos que a mediados de los 90 eran trabajadores, han comenzado gracias a las bonanzas de la legislación societaria (la cual ofrece facilidades y agiliza trámites) a fundar sus propias PYMES. Estos trabajadores reconvertidos en empresarios suelen ser los que mas pagan la crisis en nuestro país y, por tanto, los que la están sufriendo con creces. Nuestro Derecho Laboral y su carácter tuitivo (es decir, protector para el trabajador) no se puede sostener en todos los escenarios. Es por este motivo que si un empresario que tiene a 4 ó 5 personas contratadas, no puede pagar un salario por la situación económica (escasez de pedidos, retraso en el pago de lo servido u obrado, etc…) difícilmente va a poder afrontar las indemnizaciones por despido improcedente (tónica general de nuestro ordenamiento laboral) y más aún permitirse determinadas contingencias previstas en los convenios colectivos (como son las mejoras voluntarias de la seguridad social que operan completando las cantidades percibidas por las bajas de IT o de maternidad, puesto que si no puede trabajar al trabajador en activo, menos va a poder pagar al que por estar de baja ni puede ir a trabajar) o determinadas mejoras salariales pactadas con los trabajadores.
Negar que la reforma laboral es dura para todos sería querer ver océanos en el desierto. Es una reforma radical, una reforma dura, y una reforma con muchos recortes sociales. Pero la óptica interesada que se lee habitualmente en prensa, que se puede escuchar en los medios audiovisuales y que por desgracia deforma la opinión pública le está haciendo un flaco favor a nuestra economía. Si tuviésemos que tildar de algo a esta reforma, el apellido o apodo que llevaría es realismo y estabilidad. Realismo dado que atiende a las necesidades reales de quien paga día a día al trabajador y está sufriendo una escasez de ingresos total en su empresa (no digamos ya de beneficios), estabilidad puesto que pretende evitar que se produzcan despidos innecesarios o que por consecuencia de uno de ellos el resto deban ir a engrosar las filas del servicio público de empleo dadas las grandes indemnizaciones que se ha de pagar.
El plazo que ha ofrecido nuestro Presidente a los operadores sociales es algo que la prensa omite igualmente. Ante la difícil situación y en un ejercicio supino de paciencia, nuestro Presidente indicó a sindicatos y patronal que se sentaran a pactar y a dialogar. Pues bien, el diálogo social fue nulo moviendo en algunos puntos la imposibilidad de acuerdo. En cierta medida debe operar una fuerte crítica a los sindicatos los cuales tenían sobre sus hombros la obligación de haber buscado un pacto que pudiese lograr empleabilidad de los trabajadores inactivos y a su vez garantizar los derechos de los trabajadores activos. No obstante ¿cuál ha sido la posición de éstos?, pues desgraciadamente la mas cómoda, no aportar nada al diálogo social y quejarse cuando alguien tiene que hacer de “poli malo” en el diagrama de la regulación.
En una sociedad en la que el trabajo es la sangre de las familias y el oxígeno de la economía, luchar por lograr reducir la tasa de paro es vital. Sin duda, en estos momentos tenemos a una persona que como indicaba al comienzo, ha decidido luchar por todos nosotros para lograr que las cifras bajen y poder reflotar nuestra economía. Aunque por desgracia en los próximos días la gente vaya a gritar las mayores barbaridades del mundo, vaya a realizar los típicos eslogan sin ningún fondo realista detrás y vaya a retomar las consignas del pasado, deberían preocuparse por otras manifestaciones que también salen en prensa y parece pasan desapercibidas. Por ejemplo las constantes afirmaciones de los comedores sociales constatando la gran cantidad de personas que cada día aumenta y han de atender, o las personas en riesgo de exclusión cuyo número aumenta considerablemente, o lo que es peor los propios autónomos tasando en pérdidas multimillonarias esta huelga. Pero claro, eso a los sindicatos ¿Qué les importa?. Sugiero que en un ejercicio de honestidad obrera, en lugar de ir con una pancarta, guiñoles y piquetes gritando consignas por la calle, el día 29 cojan un paquete de arroz y buena voluntad y vayan a ayudar a dichos comedores en los que la gente pasa necesidad de verdad. Explíquenles a esas personas que están protestando por un descuelgue de convenio en tema de vacaciones mientras que ellas por esta crisis (que es el verdadero enemigo a derrotar) no tienen ni medios ni capacidad económica alguna. Solo puedo darte por estar dando la cara mi mayor felicitación, Presidente.
ALEJANDRO LÓPEZ FERNÁNDEZ, MILITANTE DE NUEVAS GENERACIONES DEL PARTIDO POPULAR DE GIJÓN.


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